lunes, 3 de septiembre de 2012

Clandestino

No quiero promesas,
son solo palabras.
Prefiero tu silencio
en las despedidas,
el tácito idioma
de querer quedarte.
No oculto cadenas,
ni invoco conjuros:
tu invariable regresar
me alcanza para saberme
fatal y necesaria
para enfermarte de amor
hasta curarte el alma.
Ya hablaremos entonces
del futuro...
 
Mari Lamas

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