No quiero promesas,
son solo palabras.Prefiero tu silencio
en las despedidas,
el tácito idioma
de querer quedarte.
No oculto cadenas,
ni invoco conjuros:
tu invariable regresar
me alcanza para saberme
fatal y necesaria
para enfermarte de amor
hasta curarte el alma.
Ya hablaremos entonces
del futuro...
Mari Lamas
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