"Pinceladas" para mi Sitio Tomado (en Google Sites)
Gallega de nacimiento, porteña (de Buenos Aires) por adopción y ciudadana del mundo por convicción, conservo sin embargo -supongo que como todo inmigrante- la morriña por mi tierra natal y me conmueven profundamente la cultura y tradiciones de España. Otro tanto me emociona el recuerdo de los relatos de mis padres sobre la aldea, vinculados muchas veces a su propio sentimiento de nostalgia. De igual modo amo a Buenos Aires y al barrio en el que he vivido (con breves interrupciones) desde hace más de cincuenta años.
Criada en un entorno familiar donde el amor y la entrega parentales fueron una constante, conservo agradecida el tatuaje que dejan los afectos genuinos en el alma, matriz fecunda de los lazos forjados a lo largo de mi vida con gente muy querida. Aunque algunos de esos lazos se hayan malogrado por razones tan ásperas como la deslealtad, tan erráticas como el alejamiento, o tan trágicas como la muerte, en el terreno de los sentimientos he sido y sigo sintiéndome una privilegiada.
Empática y curiosa en su significado más amplio, “casi, casi nada me resulta pasajero”(como dice Giecco en La Colina de la Vida). En un plano intimista más inclinada a la escucha que al desahogo, me va lo de ponerme en el lugar del otro y ser una buena oreja. Y sé que más de una vez fui inspiradora de nuevas perspectivas para quien compartió conmigo sus confidencias.
Ecléctica en mis gustos e intereses, mis preferencias más rotundas están ligadas a la comunicación, primordialmente a través de la palabra. En este sentido -específicamente- amo la literatura desde que tengo memoria, creo ser una lectora perceptiva y me gusta pensarme como escritora, aunque ya paso los sesenta y a tal caracterización deba agregarle “inédita” o “frustrada”...
Indisciplinada respecto del cumplimiento de objetivos académicos y anárquicamente ávida por aprender y experimentar, adhiero a la frase de Eduardo Chillida “Lo que se puede enseñar no vale gran cosa, lo que vale es lo que tú tienes que aprender”.
Obsesiva en los aprontes y el desarrollo de lo que me propongo aprender o emprender (muchas horas y energía), difícilmente paso de esa intención a la concreción cabal de un cometido. (Juegos originales con los que hemos pasado mil veladas estupendas entre amigos duermen en un estante de mi biblioteca). En muchos órdenes tiendo a instalarme a perpetuidad en la categoría de aficionada, con la supuesta ventaja de que esgrimiendo esa condición soy menos vulnerable ante la mirada del otro. También respecto de mi inseguridad, para justificar mis indecisiones me pasé muchos años repitiéndome “ya voy a tener tiempo” y luego -promediando los cuarenta- mi coartada fue “ya no tengo tiempo”.
Sitio Tomado no es una intención, es una auto-definición para desterrar la idea del “ya no tengo tiempo”. Aquí comienzo a ser lo que podría haber sido respecto de mis aspiraciones artísticas: una persona menos insegura, con voz propia (ni “virtuosa” ni “la peor de todas”), que finalmente encuentra el medio para dar a conocer lo que hace y compartirlo con placer.
Y como pincelada final de este boceto, dos frases inspiradoras:
“It is never too late to be what you might have been” (“Nunca es demasiado tarde para ser lo que podrías haber sido”). George Eliot
“El arte está ligado a lo que no está hecho, a lo que todavía no creas. Es algo que está fuera de ti, que está más adelante y tú tienes que buscarlo”. Eduardo Chillida
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