Mi alma
se asoma
al desamparose asoma
sin un gesto de amor
que la resguarde.
El vino entonces
diluye tu abandono,
camufla la amargura
que tiñe mis ojeras
y apareja
las redes del olvido,
ajeno al dolor
agazapado
en el fondo de la copa
solitaria.
Mari Lamas
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