Huelo el verano
fragantede mi barrio.
Entreoigo un tango
y sueño que me acuna
en la penumbra
de la siesta compartida,
enlazada en tu abrazo,
disfrazando de amor
un imposible...
Luego llega la vigilia
y me lastima:
estoy sola y soy la otra.
¿Vos y yo?...
Apenas dos mitades
que no se corresponden.
Me adormezco otra vez
y me consuelo
con que no hay aroma,
ni canción, ni espera
que no se diluya
con el tiempo.
Mari Lamas
No hay comentarios:
Publicar un comentario