Un bar cualquiera,
un cigarrillo y vos llegando.
Tu beso que cruza
nuestro fugaz espacio
de gin-cola y humo
y se queda conmigo,
cantándome
en los labios.
Invento un poema
que tal vez
nunca te diga,
tan pequeño
que cabe
en una servilleta
doblada y amarilla.
Tan secreto
que te lo comés
sin darte cuenta,
secándote la boca
con mi nombre.
Mari Lamas
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