lunes, 3 de septiembre de 2012

Distancia

Fue dulce amarte.
Hay caminos que jamás se cruzan
y jamás se añoran.
Y hay otros que el azar reúne
para fundir sus huellas
en el minuto eterno
de su encuentro.
Nuestra pasión de entonces
fue un cruce de caminos
ignorantes de sus rumbos
contrapuestos:
una sombra constante
y un perpetuo delirio de luz
como contraste.
Alejada de esa cruz
que nos unía
mi ruta está velada
por un sol marchito,
ausentes el fulgor,
lo verde, lo asombroso...
Y no imagino,
fuera de la tibia presencia
del recuerdo,
otra compañía
que mis propios pasos.
 
Mari Lamas

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